Fue una mañana de mediados de junio cuando Vero y Migue se dieron el sí quiero ante el Señor de la Bondad y la Virgen del Divino Consuelo allá en la lucentina calle Ancha desde la que cada Domingo de Ramos el Señor derrocha la bondad de su nombre.
Un, sí quiero, ante el Señor de la Bondad